Estrategias de Innovación

November 11, 2014
innovar
Mudar o alterar algo, introduciendo novedades.

Todo comienza con un deseo por mejorar; la meta está clara, pero el camino es difuso. De este modo trabaja la naturaleza: el proceso evolutivo introduce cambios aleatorios que la selección natural se encarga de filtrar, descartando los no aptos y permitiendo a los aptos continuar. Las empresas deben introducir novedades en sus procesos de negocio, a nivel organizativo, comercial y tecnológico.

Como ya decían nuestros mayores, todo está inventado. Si examinamos el pasado vemos que los problemas que tratamos de resolver son siempre los mismos: transportarnos, comunicarnos, alimentarnos, vestirnos, resguardarnos, divertirnos, aprender, superarnos, etc. Solo cambia la forma de resolverlos y, claramente, en todos estos problemas la tecnología ha jugado un papel clave a la hora de conseguir eficiencia, rapidez, disponibilidad, variedad, emoción, confort, seguridad, facilidad, etc.

Yo me pregunto cómo podemos aplicar las mejoras a nuestras empresas. ¿Le suena de algo la palabra Kaizen? Yo la aplico a mi vida personal y profesional. Significa mejora continua en japonés. Este término surgió de la sinergia entre el Control de Calidad de Procesos introducido por los estadounidenses durante la postguerra (años ‘50), y la filosofía milenara de superación japonesa, y fue lo que permitió a Japón convertirse en pocos años en una superpotencia mundial.

Kaizen. P: Planear; D: Desplegar; C: Comprobar; A: Actuar; S: Sustentar.
Kaizen. P: Planear; D: Desplegar; C: Comprobar; A: Actuar; S: Sustentar.

Llamémoslo como queramos, esta estrategia está presente en casi todas las industrias. Cuando estudié en la ULPGC, teníamos una asignatura llamada Ingeniería del Software. En ella nos explicaban como el desarrollo de sistemas informáticos había evolucionado desde el Modelo de Cascada, consistente en un ciclo único de análisis, diseño, implementación y prueba para dar un producto final, hasta los modernos modelos iterativos e incrementales y las metodologías ágiles, basadas en pequeños cambios y en la retroalimentación Ahora lo recuerdo y exclamo: ¡Kaizen!.

Aquellas primeras metodologías trataban de crear sistemas complejos desde cero pero, como ya vaticinó John Gall: Un sistema complejo que funciona es aquel que invariablemente surge de un sistema simple que ya funcionaba.. Estando atento, se puede identificar algún elemento que, al final del día, hará nuestra empresa un poco mejor.

Pero entonces, ¿qué pasa con los grandes saltos, los que rompen con lo establecido para hacer avanzar a las instituciones en un nivel superior? Esta es una de las cosas en las que paso tiempo pensando, en cómo guardarnos del incrementalismo cuando son necesarios grandes cambios. Es difícil, porque las herramientas ágiles realmente motivan a los equipos, pero también pueden acabar incentivando solo los pequeños cambios. Queremos estos pequeños cambios, pero también queremos alejarnos de lo común de vez en cuando pues, a menudo, es ahí donde están las grandes oportunidades para diferenciarse.

A menudo un cúmulo de pequeños problemas podrá ser “parcheado”, pero eventualmente apuntarán en la dirección de un gran cambio, y éste ha de planificarse cuidadosamente de la misma forma: en pequeños cambios iterativos e incrementales. No existen los milagros que traen consigo grandes beneficios con pequeñas inversiones (salvo el Euromillón y otros casos fruto del azar) y hemos de ser pacientes. P.ej. si decidimos basar una parte de nuestro plan de marketing en SEO (Search Engine Optimization) los resultados no son inmediatos: debemos reunir suficientes datos sobre las visitas para evaluar el trabajo, los motores de búsqueda llevan su tiempo para actualizar sus índices, etc.

En resumen, debemos replicar los mecanismos de la naturaleza probando, analizando, evaluando y decidiendo repetidamente, buscando ayuda y consejo cualificados cuando sea necesario. Este ciclo es la base de la innovación desde mi punto de vista.

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